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PRIMER FESTIVAL DEL SON SUREÑO

Para que Nariño muestre su identidad musical

Sede principal del evento

Bogota D.C.

24 de Junio del año 2003

Sede de las competencias regionales

San Juan de Pasto (Nariño)

A los 466 años de su fundación

PRIMER FESTIVAL DEL SON SUREÑO

Para que Nariño muestre su identidad musical

 

 

 

 

 

 

 

 

Prospecto

 

 

 

Esta es una publicación especial del comité organizador del festival a través de su oficina de Información y Prensa

 

Textos: Carlos A. Oviedo G. (Micro)

  

 

 

FUNDACIÓN,

PALABRAS

PRELIMINARES.

  El músico y compositor nariñense Jesús "Chucho" Vallejo, ha tenido la feliz idea de organizar, a semejanza de otros certámenes artísticos que se realizan en diversas regiones del país, de indiscutible orientación y mérito musical, el PRIMER FESTIVAL DEL SON SUREÑO, el cual tiene la finalidad de impulsar y estimular, a nivel nacional, el desarrollo y divulgación de uno de los ritmos populares mejor caracterizados del sur de Colombia, el llamado "son sureño", el cual se cultiva con la mayor dedicación y empeño en los más interesantes estratos sociales integrados al folclor nariñense, para dar positivo énfasis al estudio y difusión de las tradiciones y costumbres de nuestro pueblo.

Según algunos tratadistas y exigentes antropólogos, el "son sureño" es pariente cercano del bambuco y del pasillo (por algo el maestro Luis E. Nieto inventó en sus mejores épocas de artista el ritmo denominado "bampasillo'), que se han constituido en las composiciones musicales bailables más tradicionales y repetidas del sur de Colombia y aún de la América meridional, donde han florecido casi por generación espontánea, por lo cual se les rinde particular devoción desde hace largo tiempo, como quiera que ellas se vienen formando y escuchando casi desde la imprecisa era emancipadora.

El propósito cultural de 'Chucho' Vallejo no solo es de índole artística, sino también de repercusiones patrióticas y geográficas, toda vez que a través del PRIMER FESTIVAL DEL SON SURENO, se trata de enaltecer y difundir las singulares virtudes cívicas y sociales del pueblo nariñense, acerca del cual dijo el expresidente de Colombia Mariano Ospina Pérez en célebre ocasión, como fue la de su visita a esa sección de la patria como ilustre Jefe de Estado, al pronunciar esta inolvidable frase:

"Nariño constituye dentro de la familia colombiana, uno de los núcleos humanos más representativos de la energía nacionalista y del carácter de la raza".

El proyecto de "Chucho" Vallejo reúne, así mismo, todas las condiciones y antecedentes que contempla el Programa Nacional de Concertación Artística, recientemente promulgado por el Ministerio de Cultura, el cual ha quedado definido como un valioso "Manual de Procedimiento de las actividades artísticas y culturales del país", porque en suma se ajusta a la realización exacta de todos los objetivos del Estado en estas interesantes materias, como son, en gran síntesis, el estímulo del talento nacional, la promoción del arte y la cultura, la democratizaci6n del acceso de los colombianos a los bienes y servicios de esta clase de manifestaciones regionales, la permanente formación de públicos y la creación de condiciones favorables para el desarrollo y la expresión de la creatividad colombiana, tal como se lo pregona a diario mediante el uso de los insustituibles canales de información existentes, como son la prensa, la radio y la televisión.

Pero además de lo anteriormente consignado, el proyecto de trabajo del cual estamos hablando a través de este breve mensaje de presentación, se siente totalmente solidario y respalda íntegramente el art. 17 de la Ley General de Cultura, cuyo cumplimiento solicitamos en forma permanente, respetuosa y encarecida, por estar de acuerdo con los siguientes términos:

'El estado a través del Ministerio de Cultura y las entidades territoriales, fomentará las artes en todas sus expresiones y las demás manifestaciones simbólicas expresivas como elementos del diálogo, el intercambio, la participación y como expresión libre y primordial del pensamiento del ser humano que construye en la convivencia pacífica".

Al mismo tiempo, queremos señalar que el principal promotor de esta propuesta de carácter artístico y cultural, reúne suficientes méritos y calidades humanas para llevarla a feliz término en breve tiempo. Aparte de ser músico y coautor, es insustituible ejecutante de la quena", la melodiosa y mágica flauta de los Andes y de otros instrumentos musicales y socio fundador de varias agrupaciones artísticas en Pasto y Bogotá, siendo unas de las más conocidas y aplaudidas las denominadas 'Trigo Negro" y "Quena Ancestral".

Cuenta, además, en su condición de compositor, con 6 producciones grabadas, una de las cuales fue remitida por la casa disquera a Francia para participar en un concurso artístico en París, denominado "Les Descouvertes", donde entre 800 producciones discográficas, ocupó el 6o. lugar. La mencionada producción musical fue concebida en ritmo de "cumbia" con el título de "La Cumbiambera', pero además existen otros trabajos musicales denominados "Tiempo de carnaval", "La viuda alegre", "Clavel rojo", "Desilusión', 'Sol de los venados" y "Valentina" también con indiscutible aceptación artística en San Juan de Pasto, el occidente colombiano y la capital de la República.

"Con el significativo título de "Chucho Vallejo, su corazón y su quena", el investigador, abogado, ensayista y crítico de arte Juan Augusto Ortiz Cabrera, prematuramente fallecido en Bogotá a fines del año 2001, publicó en la prensa nacional un leído y bien estructurado comentario, donde acuñó entre otras frases, la siguiente:

"Chucho Vallejo, como los grandes maestros, vierte toda la gama de su genio en la interpretación de esa flauta dulce que nuestros ancestros bautizaron con el hermoso nombre de "quena", con tanta elegancia, brillantez y armonía, que el corazón se satisface y el alma del que escucha pareciera regocijarse con el arrullo de las notas".

Hemos querido complementar esta especie de exposición de motivos, con un breve estudio sobre el patrimonio musical del sur del país, probablemente uno de los más ricos, sentidos y expresivos de nuestra nacionalidad, con el auxilio de varios investigadores nariñenses y del centro del país, la mayor parte de ellos ya desaparecidos, cuando el terruño aún esperaba grandes cosas de su admirable talento. Son ellos Alfredo Verdugo Villota, José Félix Castro, Juan Augusto Ortiz Cabrera, Edgar Bastidas Urresty, el jesuita antioqueño Jaime Alvarez y el destacado antropólogo Eduardo Zúñiga Eraso, cuya colaboración ha sido en este caso extraordinaria y valiosa.

 

 

 

DIMENSIONES

DEL

PATRIMONIO

MUSICAL

DE

NARIÑO

  Es rico, variado y armónico, como quizá no ocurra en ninguna otra sección del país, porque en ese palpitante escenario humano se dan cita en grado más o menos superlativo, la influencia española al lado de la incaica, toda vez que no debe olvidarse que el poderoso incario llegó a extenderse hasta nosotros, al abrigo de la inmensa y abrupta cordillera de los Andes, y después de atravesar el territorio que hoy ocupa la república del Ecuador, se detuvo en la extensión geográfica sur colombiana, con el famoso río Angasmayo de por medio como límite natural, vocablo este que en lenguaje quechua quiere decir "río de los buitres".

En el conocido Diccionario Pastuso elaborado por el periodista nariñense Héctor Bolaños Astorquiza, edición de 1978. al repasar su lectura, hemos encontrado una interesante afirmación de carácter lingüístico, en el sentido de que una importante porción del léxico de nuestra región, es de libre circulación en una amplia zona ecuatoriana, al decir de los investigadores de esa misma nacionalidad Justino Cornejo y Juan Viteri Durand, citados por el cronista pastuso con los honores debidos.

En tal virtud, con las delicadas expresiones musicales propias del altivo pueblo nariñense, acontece una situación similar a la del lenguaje autóctono de la región colombo ecuatoriana y, en consecuencia, ahora hemos resuelto ofrecerles una breve reseña histórica con los nominativos y los sucesos más sobresalientes registrados entre nosotros en ese maravilloso universo del arte, que se ha definido como una combinación acertada de los sonidos y de los sentimientos, en todo el espacio nariñense y sus alrededores.

De esta cabal manera, la ciudad de San Juan de Pasto y el Departamento de Nariño en general han sido durante los últimos tres siglos, un auténtico semillero de buenos músicos y de mejores compositores, cuya fama ha rebasado en la mayor parte de los casos las fronteras regionales hasta convertirse en los más genuinos portadores del buen nombre del espíritu nariñense. Así las cosas, hoy hemos querido publicar el gran listado de nuestros artistas, hasta donde nuestros escasos conocimientos nos den licencia, tanto de los fallecidos como de los personajes sobrevivientes, a la manera de un cálido homenaje a la memoria de los primeros y de fervorosa admiración para aquellos que todavía están con nosotros.

Helo aquí:

El 16 de enero de 1823, a su paso por la ciudad de Túquerres, se ofreció u una animada y concurrida fiesta bailable en honor del Libertador Simón Bolívar y sus más cercanos acompañantes, cuando iba de paso hacia el sur del continente. Allí se presentó un incidente picaresco con una dama del lugar, mas el episodio nos da pie para asegurar que por esa lejana época, ya se registraba cierta actividad musical en algunas de las localidades de lo que es hoy el Departamento de Nariño. El sacerdote jesuita Jaime Alvarez, quien se avecindó en Pasto por varios lustros, narra de la siguiente manera en uno de sus libros, el gracioso suceso:

"En una fiesta que se le ofreció en Túquerres al Libertador, de paso para Quito, quiso besar a su pareja en el baile, Josefina Maya Ladrón de Guevara, Esta se sintió ofendida y le dio una bofetada al ilustre hombre. Bolívar se sonrió y siguió bailando como si nada hubiera pasado. El folclor tuquerreño inmortalizó el incidente con esta copla:

El gran don Simón Bolívar

llamado el Libertador,

se llevó una bofetada

bailándose un rigodón;

la niña Chepita Maya

sin más se la propinó

porque Bolívar un beso

en la mejilla le dio.

El rigodón era una especie de contradanza que se bailaba antiguamente, según los cronistas de la época.

El 25 de abril de 1887. falleció en Pasto el abogado Wenceslao Gálvez, quien, entre otras cualidades personales, hablaba el inglés y el francés a la perfección. Pero al mismo tiempo era un excelente músico ampliamente conocido en la región. Con un hermano suyo, figura en los anales históricos nariñenses como fundador del pueblo de Santa Rosa, en la comprensión municipal de San Lorenzo.

El 24 de mayo de 1894, se organizó en Pasto una banda de músicos, tal vez la primera de este género que tuvo su origen en la capital de Nariño. La idea la realizó el sacerdote español Alejandro Martínez, avecindado en dicha ciudad en su condición de miembro destacado de la llamada Compañía de Jesús, cuyos integrantes se radicaron en el Valle de Atríz hacia el año de 1643. Con anterioridad al padre Martínez, quien era a la vez excelente músico, hubo varios intentos para fundar otros conjuntos musicales, mas todos ellos fracasaron, debido a las precarias condiciones sociales y económicas del medio geográfico en esa lejana época.

El lo. de enero de 1907, empezó a circular en Pasto la revista 'Odeón", vocablo de origen griego, con el cual se distinguía el sitio donde en Atenas se congregaban las gentes para escuchar a los músicos y cantores de aquellos antiguos tiempos. La mencionada publicación la dirigían Nicolás Hurtado y Miguel Narváez, con el propósito de "excitar las inteligencias hacia el cultivo del arte", dentro del cual estaba comprendida la actividad musical, alrededor de la cual han existido en todo tiempo incontables aficionados. Por algo se ha dicho que en cada hogar nariñense, siempre ha existido un músico en potencia, para mayor gloria del terruño. El primero de ellos murió en la capital nariñense el 11 de julio de 1929, y según los historiadores, era hijo de un expresidente de la República, el general Ezequiel Hurtado, había nacido en el palacio presidencial y vivió entre nosotros gran parte de su vida. Era crítico, historiador, poeta, novelista y fundador de varias revistas y periódicos. En Bogotá, si mal no recordamos, también funcionó un cine o teatro, con el nombre de "Odeón".

En el año de 1913, se fundo en Pasto la orquesta de baile denominada "Jazz Colombia", con el maestro Ignacio Burbano a la cabeza, quien tuvo como compañeros suyos a Luis, Manuel y Alberto Burbano Z., Guillermo Rincón Orbegozo, Otto 'Calderón (de Cúcuta), Juan Eraso, Carlos Chicaiza (vive actualmente en los Estados Unidos), José Burbano y Eduardo Zambrano. Según el académico nariñense Eduardo Zúñiga Eraso, doctor en Antropología de la Universidad Complutense de Madrid (España), por esa época, "los bailes eran considerados liberales y pecaminosos", por lo cual el suceso de la nueva agrupación artística ha sido registrado "como un hito cultural importante en la región". Con ella se introdujo la música de baile internacional con arreglos modernos, agrega el historiador Alfredo Verdugo Villota y ex-rector de la Universidad de Nariño, ya fallecido; se pusieron en contacto con sus colegas de las principales ciudades del país y gracias a ello lograron actuar en Medellín, Cali, Bogotá, Popayán y Tumaco, así como en los más importantes conglomerados humanos del Ecuador, como Quito, su capital, Ibarra, Guayaquil y Cuenca.

El 22 de noviembre de 1915, día de Santa Cecilia, virgen y mártir romana, fallecida hacia el año 232 de la era cristiana y declarada patrona celestial de los músicos, el maestro Luis E. Nieto Sánchez, de quien el jurista y escritor José Félix Castro, ya fallecido, afirma en una de sus publicaciones que fue " el cantor altivo del sur e interprete afortunado del alma popular", fundó la "Lira Clavel Rojo", la misma que un tiempo después figuró únicamente como orquesta, en asocio de los músicos pastusos Campo Ellas Dorado, Jorge Salcedo, Victoriano Acosta,

Bolívar Mutis, Jorge Eliécer Eraso, César Ordóñez y Luis Ortiz, quienes ejecutaban el requinto, la bandola, la guitarra y el guitarrón, y realizaron varias giras artísticas a Bogotá, Cali y la vecina república del Ecuador. En el mes de julio de 1938, viajaron a la capital del país, donde debutaron en el Teatro Municipal de esta última ciudad, con motivo de la celebración del IV centenario de su fundación, en reñida competencia con las mejores agrupaciones musicales de nuestra Nación, y entonces es declarada fuera de concurso, frente a un grupo de jurados exigentes y duchos en la materia. Agregan los cronistas que el fundador de la orquesta "Clavel Rojo" " ejecutaba a la maravilla un instrumento que ya no se conoce sino en Nariño, el requinto, un cordófano popular que al decir de Jorge Añez, tiene las mismas características que el tiple, con la diferencia de que la caja es mucho más pequeña y estrecha, el mástil más largo y todas sus cuerdas son de acero y se emplean al unísono en cada orden, por lo cual se produce un sonido más agudo que el del tiple". El maestro Nieto, por su parte, lo describía de la siguiente manera: "El requinto tiene la forma de una pera, con un brazo de unos 80 centímetros de longitud. El encordado se compone de cinco órdenes, a saber: tres primas, tres segundas, tres terceras, dos cuartas y dos quintas, cuyas notas son las siguientes: la, mi, do, sol, re". En un reportaje que en 1966 concedió a Micro, el autor de estas páginas y que se publicó en el diario "El Derecho" de Pasto, fundado el 3 de julio de 1928 y reducido a cenizas por motivos políticos el 11 de julio de 1944, ahora infortunadamente desaparecido al cabo de cerca de 70 años de existencia, reveló textualmente que "Cuando estudiaba en la Escuela de Santo Domingo de los Hermanos Maristas, el hermano Cleónico, de nacionalidad francesa, ejecutaba el armonio y era a la vez director del coro del plantel al cual yo pertenecía, y con el aprendí a cantar, pues no había enseñanza del pentagrama. Cuando ingrese a la Academia de Arte, encontré allí a un amigo que ejecutaba el requinto y la guitarra, con quien entable estrechas relaciones de amistad. Se llamaba José Ignacio Zambrano, de profesión pintor y natural de Pasto. Él me indicó la escala de tonos mayores y de tonos menores, a todo lo cual se redujo mi aprendizaje'. Así y todo, este afamado músico y compositor pastuso fue autor, según sus biógrafos, de 24 pasillos, 23 marchas, 11 bambucos, 9 danzas, 6 valses, 5 foxtrop, 5 boleros, 3 himnos y 1 bunde, para un total de 87 composiciones musicales. Entre las más conocidas, figuran el fox "Viejo dolor", con letra del poeta nariñense Teófilo Albán Ramos; el bambuco "'Chambú", y "Ñapanguita", también bambuco, con las cuales se hicieron millares de grabaciones, aunque su autor nunca recibió una regalía de arte de las casas disqueras.

En 1918, se fundó la sociedad "Unión Musical Nariñense", constituida por orquesta y coro, para atender compromisos de orden profano y religioso. La iniciativa fue obra del maestro español José María Navarro, quien por esas calendas se encontraba residenciado en la capital nariñense, cumpliendo diversa clase de compromisos inherentes a la actividad musical. Agregan los historiadores que por la seriedad de su organizací6n y su naturaleza comercial se podía deducir la excelente acogida que tenía por entonces dicha agrupación conjuntamente con las demás actividades musicales y la afición por las reuniones sociales, donde el baile era uno de sus principales ingredientes y atractivos. Se bailaban el tango, el fox-trot y el jazz, al lado del vals, el bolero, la danza y el pasillo. La música grabada tenía muchos adeptos y los discos se anunciaban en los pocos periódicos que entonces se editaban en la ciudad de Pasto, como era "El Derecho". Dos casas comerciales, la Columbia y la Víctor, eran las encargadas de difundir esta clase de música, suceso que constituía una gran novedad.

En el año de 1924, se inició la construcción del Teatro Imperial, el cual todavía existe y ha sido epicentro de nutridos espectáculos públicos, especialmente de carácter musical y en "vivo y en directo", como se califica actualmente a toda transmisión televisiva que se realiza en el instante. Los planos de la moderna construcción fueron aportados por el ingeniero norteño, Belisario Ruiz Wilches. Se anota, como dato curioso que por allá en el año de 1917, cuando se dio comienzo a la proyección de películas de cine mudo, la respectiva presentación se acompañaba de música que ejecutaba una orquesta, cuyo ritmo variaba de acuerdo con el contenido y velocidad de las imágenes del film, al igual de lo que acontecía en otras partes del mundo". En 1941, empezó a funcionar igualmente el Teatro Alcázar y años más tarde, el Colombia, el Metropolitano y el Gualcalá. Las canciones más escuchadas y vendidas por esa "bella época", traían los títulos de "A media luz", "Fumando espero", "Rosa de fuego", "Cocaína". "Besos fríos". "En la boca no", "Tardes del Ritz". "Zacatecas", "Jamás las mujeres" y muchas otras más.

En la década de los años 40s., existía una Escuela de Música, dependiente de la Universidad de Nariño, esta última creada el 7 de noviembre de 1904 por el primer gobernador que tuvo el departamento de Nariño, don Julián Bucheli.

En 1937, salió al aire la emisora "Radio Nariño", fundada por el doctor Jorge A. Rosero Rivera, con la colaboración económica de los ciudadanos Segundo Pesantes y Jorge A. Santacruz. En 1941, se inauguró la emisora "Ecos de Pasto", con 500 vatios de potencia en antena, bajo la gerencia de Gerardo Bueno E., fundador de la misma y perteneciente a una de las colonias del norte de la República. Dio gran impulso a la música viva y a la grabada, tal como ya lo venía haciendo su antecesora en el "dial". la emisora "Radio Nariño". Actualmente, Pasto cuenta con más de una docena de estaciones de radio en continuo funcionamiento, así como algunos canales de televisión local y regional.

En 1915, llegó a Pasto el primer automóvil de que se tenga noticia en el sur de Colombia, de propiedad de don Juan Rosero, conocido empresario del lugar. Llegó desarmado hasta la vecina localidad de Yacuanquer, distante unos 20 kilómetros de Pasto. En la capital nariñense, el vehículo fue recibido con demostraciones de júbilo, con la participación de una banda de músicos de la localidad.

El 5 de enero de 1957, murió en Pasto el músico y compositor José Antonio Rincón, tronco de una respetable familia de la región, donde casi todos sus vástagos han sido músicos, contra la generalizada creencia familiar en algunos sectores sociales de que todo profesional del pentagrama es un hombre irremediablemente disipado. Dirigió la Banda de la Policía Nacional con asiento en la capital nariñense, cuando ésta era considerada como una de las mejores agrupaciones musicales de Colombia. También dirigió allí mismo las orquestas denominadas Haendel, la Unión Musical Naríñense y la orquesta Filarm6nica. Los maestros José María Navarro y Luis David, al lado de los jesuitas Cabiers y Aramburo, fueron sus profesores más destacados.

El 8 de enero de 1964 falleció en Bogotá, don Jeremías Quíntero G., inspirado músico y compositor, especialmente en el género de los villancicos. Había nacido en la opulenta ciudad de Barbacoas, por el oro que guarda en sus entrañas, hoy reducida casi a su mínima expresión, por carencia de adecuadas vías de comunicación y por los problemas de orden interno que actualmente afronta por motivos de todo el mundo conocidos.

El 14 de marzo de 1930, la Banda de Músicos de Pasto, mediante Ordenanza No. 5 de la Asamblea de Nariño, fue incorporada con este nuevo nombre a los estamentos del Departamento de la Policía Nacional, División Nariño, como se decía entonces. A partir de esa fecha, dicha institución ha sido factor de permanente progreso artístico en la región y ha compartido por ello los momentos más decisivos del pueblo nariñense. Según el filósofo y profesor de la Universidad de París, Edgar Bastidas Urresty, "La música en Nariño ha sido una de las artes más cultivadas y de gran arraigo espiritual y ha estado delimitada por la geografía, la historia y la cultura", al propio tiempo que en opinión del mismo autor, allí se profesaba indistintamente la música sagrada y profana. Uno de los instrumentos musicales más conocidos en el área nariñense, era. la ocarina, que forma parte de la cerámica del complejo Piartal y Tuza, al decir del mismo investigador. La música andina acompañó a los batallones de Pasto en las guerras civiles del sur de Colombia, especialmente en Cuaspud, Cascajal y Simancas.

Transcurrido el tiempo, abrió sus puertas al público en la capital naríñense, una escuela de música bajo la dirección del maestro Daniel Zamudio, de origen bogotano, en lo que podría ser uno de los avances más significativos en estos aspectos. De este modo, la Banda de Músicos del Departamento, a la que estamos haciendo alusión en estos renglones, estuvo dirigida en sus mejores tiempos por el español José María Navarro, Julio Zarama, Joaquín David, Juvenal Granja, José Antonio Rinc6n, ya citado; Heriberto Morán, Rito A. Mantilla (santandereano), Lubín Mazuera, también de origen norteño; Fausto Martínez Figueroa, Jesús Burbano y ya finalizando el siglo XX, el maestro José Aguirre Oliva. En 1952, el ex-gobernador de Nariño, Aurelio Caviedes Arteaga, logró importar desde París, una moderna y completa dotación instrumental para dicha banda, la que supervivió por espacio de largos años, ya que fue una de las mejores iniciativas de aquel progresista mandatario seccional, también ya fallecido.

El 11 de febrero de 1986, dejó de existir en Bogotá el intelectual, dirigente político y ex-gobernador d de Nariño, Alberto Montezuma Hurtado, doctor en ciencias sociales y económicas de la universidad francesa de La Sorbona. Fue igualmente un extraordinario músico y compositor. La marcha "Vida liberal", es una de sus producciones más recordadas.

El 8 de abril de 1956, tuvo lugar en Pasto la fundación de la institución musical conocida con el sugestivo nombre de "Ronda Lírica". En esa memorable fecha, el más tarde popular conjunto artístico estaba conformado por Lucio Pastrana, Segundo Vívanco, José Elías Muñoz, Carlos Angulo y José Edmundo Cortés. Posteriormente entraron a formar parte de la misma agrupación Hipólito Jojoa y Carlos Calvache. De la carátula de una de sus excelentes producciones grabadas, extractamos los siguientes datos pertinentes: "En el año de 1967, el grupo grabó 2 discos de larga duración, con el sello de "Sonolux", habiendo sido considerada esta producción como la antología de la música nariñense. Durante este tiempo ingresan a la organización el maestro Jorge Dueñas, Segundo Zarama y Bolívar Mesa, este último como vocalista. 'Ronda Lírica", a través de los años, ha conservado su original esencia musical para deleite del pueblo de Nariño, el que la ha considerado como su patrimonio artístico, y es así como en la actualidad aún cuenta con la presencia de uno de sus fundadores, el maestro Lucio Pastrana, catalogado como uno de los grandes valores del pentagrama nariñense, por haber cumplido, además, 50 años ininterrumpidos de vida artística. De esta manera, "Ronda Lírica" se ha convertido en una auténtica leyenda musical de Nariño, con acentuado sabor regional, que es como la hermosa laguna de La Cocha y el imponente volcán Galeras, que se han constituido en extraordinarias joyas de la naturaleza de irreemplazable atracción mundial, debido a las características geográficas y de orden turístico que ostenta cada una de ellas, al lado de la atrevida y maravillosa arquitectura del Santuario de Las Lajas, calificado con justa razón como "un milagro de Dios sobre el abismo".

Dentro de esta reseña de carácter histórico y musical que estamos realizando, merece mención especial la indefinible pieza conocida popularmente con el apelativo de "La Guaneña", la cual se ha convertido también con el correr de los años, en la insignia inimitable y temperamental del pueblo naríñense, desde hace unos 2 siglos, aproximadamente. Sin embargo, nadie conoce hasta ahora los verdaderos orígenes de esta magnífica producción musical, poseedora de una sencilla y casi elemental estructura artística, y mucho menos el nombre de su autor, aunque sí se sabe a ciencia cierta que sus alegres compases, con indefinibles acentos de ternura y amor, se escucharon sin cansancio en las contiendas bélicas del sur del país, a propósito de la sangrienta guerra llamada de "Los mil días", y se continúa oyendo con insuperable deleite por todas las clases sociales y con renovado arrobamiento en todos los acontecimientos públicos o privados en que tenga decisiva participación el alma de nuestro pueblo. Historiadores tan ilustres como destacados de todo el ámbito colombiano, se han ocupado en más de una ocasión de este fenómeno electrizante de muchedumbres desde el punto de vista polifónico, y sus autorizados conceptos y hallazgos han visto la luz pública en caracterizados medios de comunicación de todo el país. Entre dichos autores, se podría mencionar aquí las firmas de investigadores tan celosos de su trabajo como Sergio Elías Ortiz, su hijo recientemente fallecido en Bogotá don Juan Augusto Ortiz Cabrera, el filósofo y catedrático Edgar Bastidas Urresty, el afamado periodista Neftalí Benavides Rivera (Kar A. Melo), el general de la República (r.) Alvaro Valencia Tovar, el sacerdote antioqueño Jaime Alvarez, la escritora Pilar Moreno de Angel, natural de la misma región de donde era oriundo el levita; el estudioso hombre de letras don Joaquín Piñeros Corpas, el acucioso historiador y coronel de nuestra guerra magna Manuel Antonio López, el sabio pastuso don Tomás Hidalgo, asesinado en Popayán en circunstancias bastante misteriosas y sospechosas, y el jurista e historiador Edgar Dávila Muñoz. La mayor parte de ellos coinciden en afirmar que "La Guaneña" se tocó en los campos de batalla de Ayacucho (Perú), donde se libró el 8 de diciembre de 1824, un combate decisivo para la independencia de Suramérica mas al parecer la versión ya ha sido revaluada, sin que conozcamos a pie firme las fuentes históricas que respaldan esta aseveración. Sobre el particular, manifiesta el profesor, músico y compositor pastuso Fausto Martínez Figueroa, en reportaje concedido a la prensa de su tierra natal, lo que leemos a continuación, en un tono bastante incisivo:

"Yo tengo un estudio sobre eso ("La 'Guaneña") y va a salir en un libro que estoy escribiendo, de cuatrocientas páginas y que desvirtúan una serie de cosas, corno las de Sergio Elías Ortiz, que dice que La Guaneña se tocó en la Batalla de Ayacucho y eso no es así, porque allí no hubo una banda de Nariño, la banda era de un Batallón Rifles y la componían tipos del Huila, Tolima y Cundínamarca y tampoco se sabían "La Guaneña". Y en segundo lugar, que iban a tocar los pastusos después de una paliza que les dio Bolívar y esa tracalada de Generales venezolanos, ese 24 de diciembre que no dejaron persona viva. No podían ir los pastusos a tocar con la banda de honor de los republicanos siendo ellos realistas..."

Quizá una de las descripciones más acertadas y aceptadas de "La Guaneña", sea la que trae en uno de sus libros la intelectual antioqueña Pilar Moreno de Angel, el titulado "José María Córdoba", concebida en los siguientes términos:

"De repente los soldados escucharon la música evocadora de un bambuco que les trajo el encanto de la pieza más popular de Pasto. Era "La Guaneña", con sus notas claras, alegres y juguetonas que se elevaban al cielo para evocar en este rincón de los muertos el recuerdo de la patria lejana. Los soldados repitieron mentalmente la copla:

Guay que si, guay que no

La Guaneña me engañó,

por tres pesos cuatro reales

con tal que la quiera yo".

Los bambucos "Chambú", "Ñapanguita soy", "Pastusita", "La Molienda", "Campesina de mi tierra", "Cachirí" y los pasillos "Mercedes" y "Viva Pasto" ya mencionados anteriormente son también algunas otras melodías populares muy conocidas, que se ponen de moda anualmente, con motivo de la celebración de los alegres, famosos y ya tradicionales Carnavales de Pasto, durante los días 4, 5 y 6 de enero de cada año, dedicados al desfile de la infaltable familia Castañeda, supuestamente a la conmemoración de la libertad de los esclavos y a la celebración del día de blancos. Estas festividades de origen netamente popular, ya figuran oficialmente en el calendario festivo del país, bajo el patrocinio del Ministerio de Cultura y han sido declaradas, conjuntamente con otras celebraciones regionales, como el Festival de la Leyenda Vallenata en Valledupar, el Festival del Bambuco en Neiva, la Feria de Calí, el Festival de Música Sagrada en Popayán, etc., como patrimonio cultural de nuestro país. Durante el. desarrollo de estas fiestas de auténtica y comprobada raigambre pastusa, la música es la única reina de estas rememoraciones saturnales y nadie está en capacidad de disputarle el trono.

A esta altura de nuestro grato trabajo, queremos ofrecerles otros nombres de ciudadanos nariñenses, vinculados ahora y en el inmediato pasado, a las actividades musicales, con notable éxito, a lo largo y ancho de la parcela sureña, entre vivos y desaparecidos:

Diógenes Ocaña, discípulo del músico de nacionalidad austríaca Conrado Hammerle, exdirector de la Banda departamental, falleció el 31-de mayo de 1931.

Bruce Norton Wrig, director de la Orquesta Sinfónica de Colombia, quien el 14 de junio de 1975, dirigió en el teatro "Maridiaz de Pasto, el único concierto que hasta ahora ha presentado en dicha ciudad la indicada agrupación artística de gran categoría.

Manuel J. Zambrano, figura como el primer compositor y músico nariñense que por intermedio del ciudadano Manuel Moreno, grabó sus primeros discos en los EE-UU. Falleció el 3 de abril de 1964.

Juvenal Granja, músico, compositor y arreglista. Era nativo de Pasto y se destacó también como ejecutante de cornetín y contrabajo.

Felipe Díaz Eraso, natural de Pasto. Lo mencionamos aquí porque sin ser músico, obsequió un valioso órgano a la iglesia de San Felipe Neri de su tierra natal. Era hombre acaudalado. Estaba casado con una hermana de José María Plácido Caamaño, presidente de la República del Ecuador. Se desempeñó como canciller de la Delegación de Colombia en España y Francia. Fue también oficial de la Legión de Honor de Francia y representó a Colombia en las bodas del rey de España, Alfonso XIII.

Ismael Solís Ayerbe, de Pasto, donde también dejó de existir el 22 de enero de 1922. Durante su vida, dirigió las bandas de Pasto, Túquerres, El Tambo y Sandoná.

Alfredo Verdugo Villota, ex-rector de la Universidad de Nariño, era violinista consumado y excelente investigador.

Olga Chamorro y Lidia Miranda Salazar de Ipiales, ambas violinistas de primera categoría.

Francisco Ceballos, organista y pianista, maestro de la capilla de la iglesia de Cristo Rey, en Pasto.

Luis Feullet, Enrique Guerrero, Pedro Bastidas, Enrique Viteri, Jaime Rodríguez y César Guerrero, pertenecientes a diversas agrupaciones musicales en Pasto.

Teófilo Monederos, de quien la célebre cantante colombiana Alba del Castillo, considerada como la mejor soprano coloratura del mundo, interpretó dos hermosas canciones de este inmejorable músico y compositor ipialeño.

Faustino Arias Reynel, de Barbacoas, autor de las inolvidables canciones "Noches de Bocagrande", "Alma Tumaqueña' y Sindamanoy. En la administración pública ocupó importantes cargos en Nariño y el Putumayo. De forma súbita falleció el 28 de julio de 1985.

"El Pote" Mideros, nativo de Sandoná, extraordinario trompetista, quien durante algún tiempo actuó con la orquesta de Xavier Cugat en La Habana y Nueva York.

Alfonso Delgado Guerr6n (de Samaniego); Humberto Chaves (de Pupiales), director por mucho tiempo de las orquestas de la Policía Nacional en Pasto y Bogotá.

Guillermo Rincón, el médico Augusto Ordóñez Moreno, músico Plinio Herrera Timarán, extraordinario bandolinista; Luis "Chato" Guerrero, compositor, fiel interprete del "son sureño", una especie de fusión de ritmos andinos.

César Guerrero, de Tangua, a quien se le atribuye la autoría del célebre pasillo "El Aguacate".

El sacerdote católico Floresmilo Flórez, magnífico compositor, autor del famoso fox-trot "Cisnes del lago".

Noé Rosero, Luis Larrañaga, Pedro Granja, Abraham Cáez, Gonzalo Rojas consagrado pianista.

Maruja Hinestrosa de Rosero Rivera, excelente pianista, autora del conocido pasillo "El Cafetero", recientemente fallecida en Pasto, su tierra natal.

Carlos Washington Andrade, aseguran que dejó de existir en Medellín en medio de la más extrema pobreza.

Noro Bastidas, percusionista y pianista de la Orquesta Sinf5nica de Bogotá.

Arturo de la Rosa, natural de Ricaurte, presentador de televisión, periodista, autor de las populares melodías "La culebra", "La Marinera" y "El berejú".

Eddy Martínez, de Pasto, quien ha figurado al lado de músicos de reputación internacional, como Dizzy Guillespie, el Gato Barbieri, Eddie Palmieri. Ha vivido largas temporadas en los Estados Unidos.

Los hermanos Ricardo y Danny Rosales, hijos del abogado y periodista Franco A. Rosales, ya fallecido, músicos especializados en la interpretación de salsa, al propio tiempo que figuran como productores de las obras artísticas denominadas Vallenet y Alquimia, de mucho éxito en el sector, aparte de otras composiciones musicales. La orquesta de estos jóvenes interpretes lleva el sonoro nombre de 'Changó".

Oscar Chamorro, hábil guitarrista y requintista y productor musical. Se ha destacado últimamente en calidad de arreglista de los discos que se han prensado recientemente bajo la rubrica de la agrupación artística que conocemos con la denominación de "Quena ancestral". Ha figurado igualmente como integrante del célebre trío Martino.

En el año de 1954, con ocasión de haberse cumplido los 200 años del nacimiento del afamado compositor austríaco Wolfgang Amadeo Mozart, se celebró en Pasto un animado festival artístico, de tanta importancia y resonancia nacionales, que uno de sus principales promotores, el historiador, poliglota y músico pastuso Sergio Ellas Ortiz, fue condecorado a raíz de dicho suceso con la medalla que lleva el nombre del inolvidable músico europeo, por parte del gobierno de Austria, representado en esa época por su embajador en Colombia, señor Throug.

Enrique Viteri, músico, integrante de la orquesta "Clavel Rojo".

Heriberto "Zambo" Mideros, clarinetista de la Banda Nacional de Colombia.

Manuel Martínez Politt, fundador de varias agrupaciones musicales, trombonista de la Banda de Músicos de la Policía Nacional, en Bogotá.

Los hermanos Humberto y Pelayo Arellano y Homero Miranda, guitarristas y vocalista nativos del puerto fronterizo de Ipiales, con amplio aceptación en la capital de la República.

Eduardo "Lalo" Maya, trompetista y arreglista.

Raúl Rosero, director de orquesta, arreglista y compositor, reside hace mucho tiempo en la capital de la República.

Javier Fajardo Chaves, Alvaro Martínez Betancourt, Javier Martínez Maya, todos ellos excelentes músicos, pertenecientes a diferentes agrupaciones musicales, donde desarrollan importantes actividades musicales con el mejor de los éxitos.

Jesús "Chucho" Vallejo, insustituible interprete de la flauta andina denominada "quena", músico y compositor de fama, fundador de los conocidos grupos de música andina "Trigo negro" y " Quena ancestral", con presentaciones permanentes en Bogotá y otras ciudades del país y de la vecina república del Ecuador.

Los hermanos Carlos Iván (+) y Fernando Oviedo Miranda, de Pasto, músicos andinos, figuran cono fundadores del Grupo "Nukanchy", con presentaciones durante muchos años en la capital del país, con la colaboración de los músicos Javier Chaves, Homero Achicanoy, Oswaldo Salazar y Pedro Pérez y presentaciones en varias ciudades del resto del país.

Gustavo Parra, de Ipiales, autor de la cantata "Simón Bolívar" la cual ha merecido favorables comentarios en el medio artístico local.

Javier Martínez, destacado participante en el festival del "Mono Nuñez" de Ginebra (Valle).

Nelson Ibarra, autor del pasillo "Esperanza", de renombre internacional.

Héctor Bolaños, su hijo Darío y Miguel Hernández, principales protagonistas de la agrupación artística "Los realeros de San Juan' de la ciudad de Pasto.

Finalmente, Luis Criollo y Hugo Ordóñez Mazuera, vinculados desde hace largos años al "Trio Martino" de Pasto, quienes desde hace varios años mantienen un chico pleito, actualmente ante los estrados judiciales, para establecer la propiedad de este grupo musical, el cual disfruta de amplia aceptación en los círculos artísticos del país, particularmente en Pasto y Bogotá.

Por lo demás, presentamos rendidas excusas anticipadas por las omisiones en que hubiésemos podido incurrir en forma involuntaria a lo largo de este escrito y también por algunas inexactitudes que se hubiesen podido deslizar, sin culpa alguna de nuestra parte.

Una primicia biográfica

EL MUSICO Y EL HUMANISTA

Con una diferencia de 18 años en sus edades, nacieron en Pasto, en primer término, el maestro Luis E. Nieto, el 21 de junio de 1899, considerado como el máximo compositor y músico de todos los tiempos en Nariño, y luego el humanista Ignacio Rodríguez Guerrero, nacido el 11 de febrero de 1911, quien figura en la historia de Colombia como el primer humanista nariñense que ha existido hasta ahora en este lado del mundo, a la altura de don Miguel Antonio Caro en Colombia y de don Marcelino Menéndez y Pelayo en España. El primero de ellos falleció en Pasto el 22 de diciembre de 1968, a los 69 años de edad, y el segundo en Cali, el 24 de julio de 1983, cuando había cumplido 72 años de edad.

El futuro maestro, cuando apenas iba a cumplir los 12 años, se presentó ante el público pastuso como compositor con la página musical titulada "Mentiras de un músico" y, según los cronistas de la época, fue muy aplaudido y desde entonces se le auguró un gran porvenir en el arte del pentagrama.

El segundo, se destaca como el pensador nariñense que más condecoraciones públicas y privadas ha recibido a todo lo largo de su existencia y el que ha pertenecido a más academias y corporaciones culturales en toda la historia del departamento de Nariño. Además, el Congreso de Colombia, mediante ley del 8 de enero de 1985, ordenó la edición de sus obras completas y la erección de un monumento en su honor. No sabemos si este mandato legal ya ha tenido efectivo cumplimiento.

Ahora los colocamos al uno al lado del otro, tanto al músico como al humanista, dentro de este breve historial de la música nariñense, porque el segundo de ellos escribió en homenaje del primero de los nombrados, una hermosa página biográfica, al parecer todavía inédita, en torno a su maravillosa existencia, proporcionada de manera exclusiva para el presente trabajo, por el abogado, escritor e investigador del terruño surcolombiano, doctor Vicente Pérez Silva, extraída de su archivo particular:

Luis E. Nieto, otro de los grandes del arte nariñense, nació en Pasto, el 21 de junio de 1899 y murió en la misma ciudad, el 22 de diciembre de 1968.

Temperamento artístico por excelencia, cultivó con exquisito gusto la música y la pintura, sobresaliendo singularmente en aquella.

Fue fundador de EL CLAVEL ROJO, el conjunto musical más prestigioso del Sur de Colombia, dirigido por Nieto e integrado por Campo Elías Dorado, Victoriano Acosta, Jorge Salcedo, Jorge Eliécer Eraso, Bolívar Mútis, Luis Ortiz, César Ordóñez, entre otros.

Esta orquesta, lo propio que otros conjuntos del Maestro Nieto, posteriormente organizados, pero que conservaron siempre el nombre del primero, realizaron giras artísticas por el país y el exterior, difundiendo por todas partes el excelente gusto musical nariñense y segando muchos laureles.

La obra musical del Maestro Nieto es tan copiosa como selecta. Vibra en ella la más auténtica inspiración y está ajena, por completo, a todo postizo amaneramiento. El artista se inspiró siempre en motivos terrígenos y en auténticos sentimientos de su propio espíritu y del alma popular. Por ello, en nuestro sentir, es el más genuino, el más sentido y el más representativo compositor nariñense del siglo XX, lo que no es poco decir en la tierra de Julio Zarama y de Manuel Zambrano.

El Maestro Nieto comenzó a componer excelente música desde sus verdes años, cuando el mundo europeo se debatía bajo la pesadilla de la primera guerra mundial: marchas, pasillos, bambucos, boleros, valses, danzas, ritmos de fox, himnos, bundes, etc., fueron modalidades de su predilección. Un centenar aproximado de partituras, de soberbias piezas de la antología musical de Hispano-América. Ninguna desposeída de inspiración y arte verdadero, todas con la huella de la garra de león, que les imprimió su malogrado autor. Es claro que algunas no pocas, de excepcional valor, de proyecciones de amplio alcance, como que interpretan los sentires, quereres y pensares del pueblo, en la forma más bella y en el más universal de los lenguajes conocidos. Entre éstas, las hay que de ellas no podrá prescindirse nunca, a la hora del inventario de nuestras realidades artísticas, piezas cuyos nombres están escritos en el corazón de las gentes nariñenses, junto a sus recuerdos más caros: Leonor, El Tiempo, Universidad de Nariño , Pfaff, Novia de Aldea, Voces de Angustia, Ojos rutilantes, Valle del Cauca, Idilio, Dolor oculto, Polvorín, Mi tristeza, Cautivante, Luz lejana, Crepúsculo, Madreselva, Ruego, Serenidad, Qué saco con ella, Ñapanguita, Chambú, Azul Atardecer, Pandiaco, Pensándote, Deudas pagadas, Yo sé que tú, Mi amor, Pétalos sueltos, Lejanía, Sentir del alma, Laúd soñado, Hondo sentir, Flor de espino, Tortura, Viejo dolor, Llora corazón, Cero cero, Olvida todo y tantas otras obras musicales del maestro Nieto, que no morirán jamás.

Luis E. Nieto fue el último de los sobrevivientes de aquella amable, alegre y dorada bohemia de mediados del segundo cuarto de este siglo XX, tan distinta de la hosca, egoísta y fatídica realidad de los días que nos alcanzan. En los últimos años del Maestro, diríase de él que era un personaje escapado de las páginas de Enrique Murger, con todas sus satisfacciones y todas sus amarguras, pero también con el perenne fulgir de su genio.....

 

 

 

 

 

EPÍLOGO

"LA GUANEÑA ", PAGINA INMORTAL DE UN PUEBLO GLORIOSO.

Carta Inédita

Bogotá, D.C.

2-Mayo-2001

Doctor

RICARDO ROMERO SANCHEZ

Director de "EL OTRO es el que cuenta"

Calle 18-A No 25-18 (Pasaje del Corazón de Jesús)

Pasto

 

Ref.- Acotaciones a una entrevista periodística con fondo musical.

 

En la edición No 9 de ese importante órgano de divulgación periodística, aparece una entrevista concedida por nuestro buen amigo, excelente músico y ex-director de la Banda Departamental de Nariño, don Fausto Martínez Figueroa, quien al ser interrogado sobre cual ha sido el mejor arreglo de La Guaneña, dio una respuesta bastante extensa que por su contenido, se hace necesario acotar, sin ningún ánimo de polémica, sino con intención simplemente informativa. Dice textualmente el Maestro Martínez Figueroa:

"Para mi el arreglo del maestro Lubín Mazuera, otro director de nuestra banda. Se ha escrito tanto de esa pieza que considero no es de sacarle mucho fruto, pues solo son cuatro compases que tienen saturado al pueblo y que todavía no se sabe de donde es eso. Decían que era de un pueblo llamado Guano, que queda más allá de Tulcan, donde vivió mucha gente de Pasto. Yo tengo un estudio sobre eso y va a salir en un libro que estoy escribiendo, de cuatrocientas páginas y que desvirtúan una serie de cosas, como las de Sergio Elías Ortiz, que dice que La Guaneña se tocó en la Batalla de Ayacucho y eso no es así, porque allí no hubo una banda de Nariño, la banda era de un Batallón Rifles y la componían tipos del Huila, Tolima y Cundinamarca y tampoco se sabían La Guaneña. Y en segundo lugar, qué iban a tocar los pastusos después de una paliza que les dio Bolívar y esa tracalada de generales venezolanos, ese 24 de Diciembre que no dejaron persona viva. No podían ir los pastusos a tocar con la banda de honor de los republicanos siendo ellos realistas. Desvirtúo también una serie de coplas que no son de Sergio Elías Ortiz, son coplas mías que he sacado de aquí y de allá de Nariño. Desvirtúo que el padre jesuita Martínez haya sido fundador de ninguna banda aquí en Pasto. En este tiempo, ya teníamos tres bandas: la de los Sansones, la del maestro Pedro Granja y la de don Juvenal Granja. La del maestro Sansón ya había peleado en Cuaspud con el general Mosquera y le compuso una marcha a la hija del general que dijo que ni siquiera en Europa le habían hecho algo igual".

La circunstancia de haber sido colaboradores inmediatos de don Sergio Elías Ortiz, más tarde doctor honoris causa de la Universidad de Nariño, en el desempeño de los cargos de jefe de estadística y secretario general de la Dirección de Educación de Nariño, durante los años de 1947 a 1950, cuando él era titular de ese despacho gubernamental, y últimamente la de ser el suscrito coautor del libro "Testimonio de una insurrección ciudadana – Desfiguración del chiste pastuso", el cual ya se halla en prensa, en asocio del abogado, investigador y hombre de letras Juan Augusto Ortiz Cabrera, hijo de don Sergio, nos da margen para expresar que fuimos testigos de primera clase, por no decir oculares, acerca de la forma meticulosa, veraz y documentada como el erudito y sabio historiador manejaba los asuntos históricos y sociológicos en cada uno de sus numerosos libros, de tal suerte que en poco tiempo se convirtió en un maestro de la credibilidad, por todo lo cual nos sentimos obligados a aportar algunos datos en relación con el tema que nos ocupa, la famosa Guaneña, y sus principales auxiliares y protagonistas, en la forma siguiente:

1.- Para empezar, diremos que don Sergio Elías Ortiz era un músico consumado, por lo cual estaba revestido de toda la autoridad para hablar, como lo hizo, sobre la validez popular y artística de La Guaneña, tanto desde el punto de vista teórico como práctico. Los estudios de violín los adelantó en Popayán, en uno de los establecimientos educativos que allí regentaba la comunidad de los hermanos Maristas, y más tarde los perfeccionó en Pasto, con el profesor Joaquín David, un músico lamentablemente olvidado por sus paisanos; a pesar de los grandes méritos y conocimientos que poseía en su condición de maestro del pentagrama. En 1920, en la localidad de Sandoná, donde actuaba como institutor, fundó una orquesta, la cual en corto tiempo adquirió merecido renombre en la comarca y sus alrededores. En 1932, ingresa a la orquesta sinfónica dirigida por el maestro español José María Navarro, de imborrable recuerdo en Pasto, en asocio de otro músico famoso en el medio, don José Antonio Rincón. En 1950, es miembro destacado de la también orquesta sinfónica que por ese tiempo dirigía en la capital nariñense el maestro santandereano Rito A. Mantilla. En 1954, toma parte activa en la organización y desarrollo del festival artístico que se celebró en Pasto con motivo del cumplimiento de los 200 años del nacimiento del gran músico europeo Wolfan Amadeo Mozart. Fue de tal importancia este evento artístico, que el gobierno austriaco de la época, por conducto de su embajador en Colombia, señor Throug, le confirió la gran condecoración que lleva el nombre del mundialmente famoso músico. Todos estos actos fueron registrados en sitio especial por la prensa colombiana. En estas condiciones, don Sergio no era ni mucho menos un neófito en el arte musical en nuestro pasi.

2.- Afirman algunos autores que la protagonista de esta ardiente y singular pieza musical, era una hermosa mujer de origen peruano, nativa de Guano, una región costanera que se extiende desde el norte de Chile hasta el sur del Ecuador. En algún poblado la localizaron las fuerzas patriotas expedicionarias hacia el sur del Continente y le colocaron el sobrenombre de La Guaneña y se inspiraron en ella para dedicarle una trova y su fama se ha extendido hasta nuestros días. En dicha región se produce el guano en cantidades industriales, un abono de materia excrementicia, que procede de los alcatraces y es utilizable en agricultura. Esta zona está situada a centenares de kilómetros al sur de la localidad ecuatoriana de Tulcán, y por lo tanto no se encuentra aquí a la vuelta de la esquina, como quiere darlo a entender el maestro Martínez Figueroa.

3.- La primera referencia confiable aunque controvertida que encontramos sobre la discutida página musical, que después de todo es una joya pastusa, se halla consignada en la página 254 del libro titulado "Ese día en San Juan de Pasto y en Nariño", cuyo autor es el sacerdote antioqueño Jaime Alvarez, avecindado en Pasto desde hace varios lustros, donde se lee lo siguiente:

"La Guaneña.

No se ha podido saber el origen de este raro nombre ni lo que el pueda significar. Tampoco se encuentra alusión a él en los historiadores de nuestra comarca, como Sañudo, Santander, Zarama, etc. Pero todo el mundo en el sur de Colombia, dice Sergio Elías Ortiz, comprende que La Guaneña es su himno de guerra, su música de combate, su tono de fiesta, su canción de cuna y su preludio de borrachera.....El tema la Guaneña es sencillo: no más de cuatro frases musicales que se repiten pero que despiertan en las multitudes de allí una emoción extraña ya de tristeza, ya de alegría, ya de valor. Seguramente el autor lo sacó de la entraña del pueblo inspirado en sus dolores, sus anhelos, sus locuras, su ansiedad de gritar".

4.- La segunda relación importante para nosotros sobre La Guaneña, está consignada en el libro "José María Córdoba", del cual es autora la escritora e investigadora antioqueña Pilar Moreno de Angel, según cita que hace el abogado e historiador nariñense Edgar Dávila Muñoz, en el manual "Historia de Pasto", 1999, concebida en estos términos:

"Después de semejante arremetida, no se puede esperar una ciudad próspera, limpia, de allí la injusticia de su apreciación y la de cualquier historiador posterior a esta guerra, no obstante como lo anotara acertadamente Pilar Moreno de Angel, en su libro "Córdoba", en relación a la Batalla de Ayacucho......"De repente los soldados escucharon la música evocadora de un bambuco que les trajo el encanto de la pieza más popular de Pasto. Era "La Guaneña" con sus notas claras, alegres y juguetonas que se elevaban al cielo para evocar en este rincón de los muertos el recuerdo de la patria lejana. Los soldados repitieron mentalmente la copla:

"Guay que si, guay que no

La Guaneña me engañó,

por tres pesos cuatro reales

con tal que la quiera yo" .

5.- Quizá una de las referencias más importantes sobre La Guaneña, se encuentra en la cubierta del CD titulado "La música del Libertador y otras obras de sentimiento histórico colombiano", prensado bajo la dirección del insigne intelectual de nuestro país, Joaquín Piñeros Corpas, donde se lee el siguiente texto:

"5. La Guaneña.

Se incluye en el casete respectivo esta pieza por ser emblema musical de la Campaña Libertadora del Perú, en la que Bolívar se desempeñó con el ímpetu heroico de que es ejemplo la carga decisiva de la Batalla de Ayacucho, emprendida por el soldado colombiano de la Independencia que más se asemeja al libertador.

Teniendo en cuenta lo relatado por varios historiadores, entre ellos el coronel Manuel Antonio López, y siguiendo tradiciones sobremanera verosímiles, La guaneña, bambuco de la región de Pasto que en el alba del siglo XIX ya era canción sentida por el pueblo, fue factor decisivo del triunfo en la jornada épica del 9 de diciembre de 1824. Ciertamente, al tiempo que el general José María Córdoba se ponía al frente de sus huestes para tomar el cerro de Condorcunca con la orden inmortal "Paso de Vencedores", la banda encargada de motivar con música colombiana el sentimiento de los soldados comprometidos en la carga interpretó la Guaneña como manifestación espontanea de los pastusos que integraban el Batallón Voltígeros.

Incorporada a la vida festiva de los nariñenses, solo de dos decenios a esta parte se ha venido reconociendo la contribución de La Guaneña al momento culminante de la epopeya libertadora. Con base en el meritorio trabajo orquestal del maestro Lubín Mazuera se empezó a asociar este aire del sur a la acción decisiva de Ayacucho. La fonosíntesis Colombiana hizo referencia a este espléndido trabajo".

6.- A pesar de las condiciones adversas de la época, debido a la intransigencia realista, fueron numerosos los soldados pastusos que participaron en las batallas a que dio lugar la campaña emancipadora del sur de Colombia, es decir, Perú y Bolivia. Una de las acciones de armas más brillantes, fue la Batalla de Ayacucho, con la cual se selló la independencia de América. El maestro Ignacio Rodríguez Guerrero, otro de los grandes humanistas que ha tenido Nariño, cita entre dichos guerreros al coronel Manuel José de la Barrera, quien estuvo en esa acción de armas con el grado de teniente coronel. Por su parte, el doctor Sergio Elías Ortiz, al hablar de este héroe pastuso injustamente olvidado, cita el libro "Recuerdos Históricos" del coronel Manuel Antonio López, quien afirma lo siguiente con respecto a la famosa Batalla de Ayacucho:

"La situación al romperse el fuego era, por cuerpos, la siguiente: Componían nuestra línea de tiradores, de derecha a izquierda, cinco compañías: la de cazadores de Pichincha, mandado por el capitán Manuel de la Barrera, pastuso"

Por su parte, el afamado periodista y cronista nariñense Neftalí Benavides Rivera (Kar A. Melo), ya fallecido, con el título de "El pastuso triunfó en Ayacucho", con fundamento en la obra extraordinaria del sabio pastuso don Tomas Hidalgo, asesinado en Popayán en circunstancias misteriosas, según dicen, publicó un extenso artículo en la revista "Cultura Nariñense", donde al rememorar la participación de los pastusos en dicha batalla, trae estas interesantes anotaciones, con el mismo tono con que lo hizo don Sergio Elías Ortiz, a su debido tiempo:

"El pastuso, he dicho, (escribe Tomas Hidalgo) fue patriota; el pastuso triunfo en Ayacucho; esto he dicho y lo sostengo. Es verdad que muchos de nuestros antiguos conciudadanos fueron adictos a la corona de España; pero ni fueron todos, ni fueron los más notables. Sí, también nuestra Patria levantó el grito enérgico de INDEPENDENCIA y se vio sacrificarse a muchos en aras de la libertad! Varios soldados, tres coroneles, y un edecán del gran libertador Bolívar, representaron a Pasto en la gloriosa batalla que por completo dio la libertad a la América Española, día de eterno recuerdo en que el pabellón Colombiano se paseara victorioso en los campos de Ayacucho! Pero es preciso consignar sus nombres: el primero fue Dn. Custodio Rivera que habiendo sido soldado del Rey, se afilió en las banderas de la Patria y fue coronel del ejército libertador en esa memorable jornada de Ayacucho; el otro , el intrépido jovencito Manuel Ordóñez, hijo también de Pasto, que a los diez años de edad tocó las armas por la causa de la Independencia; los españoles, viéndolo tan joven, lo mandaron a Bogotá, como cocinero a un convento de Franciscanos; pero ardiendo por la libertad de la patria, con el mismo cuchillo de cocina asalto al portero, salió del convento, se afilió al Ejército Libertador y fue coronel de la Gran Batalla; después de esto, se trasladó a Cuenca y allí murió; el tercer coronel pastuso en esta jornada fue un valiente joven Santacruz que residió en el Perú el resto de su vida. Pero el pastuso más notable en esa lucha, fue don Manuel José de la Barrera, edecán del libertador y hermano del presbítero D. Tomas de la Barrera, que en la entrada de Lima desempeñó gloriosamente al Gran Bolívar; pues habiéndose presentado un banquete y dirigídose un brindis al Libertador, éste, encargó la contestación de él al señor De la Barrera y lo desempeñó con tanta elocuencia y gallardía y mereció tantos aplausos, que en el instante mismo el Libertador ascendiólo a Coronel. Pasto, he dicho al principio, ha tenido sus hombres notables, sus mártires, sus genios, ahora añado: Pasto fue patriota; Pasto venció en Ayacucho!".

7.- El mismo periodista e intelectual de altos quilates, Neftalí Benavides Rivera, publicó también en la ya mencionada revista "Cultura Nariñense", otra célebre crónica, con el título de "Biografía de La Guaneña", donde encontramos los siguientes datos:

"Don Nicanor Díaz, un joven músico pastuso, de la cantera del pueblo, es su autor. En sus mocedades, por allá en las postrimerías del siglo XVIII, más exactamente, en 1789, no había artista que le triunfara en la creación e interpretación de la música criolla, de la música de la tierra tocada en la flauta de caña brava (flautas rústicas hechas por los sibundoyes). Don Nicanor con su flauta indígena en los labios y don Lisandro Pabón con su guitarra sevillana y ronca, formaban el dueto de más renombre por aquellos tiempos".

Más adelante agrega en su escrito el mismo cronista Benavides Rivera:

"Dio media vuelta el apuesto español, y a los treinta minutos el fragor de la batalla rompe los campos de Ayacucho. Córdoba descabalga de su corcel de guerra, toma en su mano izquierda su sombrero de paja; en su mano derecha fulge la victoriosa espada....y el mundo escucha atónito la frase inmortal: "Armas a discreción, de frente, paso de vencedores!". A esa hora sublime, la banda de músicos entona un bambuco. Por los ámbitos terrestres resuenan los compases de La Guaneña. "Jamás se vio", dice el general Manuel Antonio López, "combatir como leones a esos soldados". Nuestro bambuco, La Guaneña, rubrica con sus compases la victoria. Ninguna otra vez se escuchó: el solo resonar de los cobres lanzando a los vientos del mundo los sones de La Guaneña, anunciaba a la América y a la España que el Perú era libre! La Guaneña sello la libertad de los Incas".

8.- En su entrevista al periódico "EL OTRO es el que cuenta", el músico Fausto Martínez Figueroa anunció la publicación de un libro de 400 páginas para desvirtuar "una serie de cosas como las de Sergio Elías Ortiz". Pensamos nosotros que ese libraco resultara corto para acoger todas las rectificaciones y aclaraciones a que están dando lugar sus ligeras e infundadas declaraciones de prensa.

En lo que a nosotros respecta, muchas e importantes otras cosas se han quedado en el tintero o en el computador, para ser más modernos, pero entendemos que hoy no podemos continuar abusando de su hospitalidad.

Esperamos, sin embargo, señor Director, que disponga la publicación de esta ectensa epístola, para satisfacción y a la vez ilustración del pueblo nariñense, por todo lo cual le expresamos nuestros más sinceros agradecimientos.

Atentamente,

 

Carlos A Oviedo (Micro)

C.C. 1.792.019 de Pasto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BASES, PLAN DE TRABAJO,

CONVOCATORIA DEL FESTIVAL

Con la celebración del PRIMER FESTIVAL DEL SON SURERO, programado inicialmente para el 24 de junio del año 2003, salvo inconvenientes de última hora, por espacio de 3 días consecutivos, se trata de demostrar ante la faz de Colombia y del resto del continente latinoamericano, que la ciudad de San Juan de Pasto y el Departamento de Nariño en general, no solo constituyen una influyente zona fronteriza, con recursos humanos y fronterizos inmensos, con una sana economía regional y con una raza fuerte y agresiva desde el punto de vista laboral y social, capaz de realizar grandes empresas y hazañas en favor del progreso de la Nación, como se hizo patente en forma pública durante los años de 1932 a 1933, a raíz del conflicto armado colombo peruano, cuando en aquella lejana época, los bravos y gallardos soldados nariñenses fueron los primeros en concurrir al campo de batalla, con el fin de rescatar la patria de las impuras manos del invasor, sino que también conforman una potencia moral de primer orden, donde el cultivo juicioso de las artes y las letras y la permanente dedicación al trabajo, son el común denominador de sus gentes sencillas, buenas y laboriosas, que en estos momentos ya se encuentran rebasando la cifra de los 1.500.000 habitantes, para gloria y honor de Colombia.

En estas circunstancias, un grupo de auténticos patriotas, encabezados por las personas que suscriben los presentes documentos, con profundas raíces en las lides del pentagrama y de la interpretación musical, ha resuelto comprometer su tranquilidad y las bondades de una vida cómoda y regalada, ausente de los graves y continuos sobresaltos que brinda la existencia, en la organización de un certamen cultural, que tendrá desde ya profundas repercusiones regionales y fronterizas y que estará llamado a dejar huella perdurable de constancia y decisión ciudadanas, con el nombre de ahora y en adelante de FESTIVAL DEL SON SUREÑO, en favor y beneficio de la causa nariñense y también de sus vecinos ecuatorianos.

En tal virtud, este evento de carácter esencialmente artístico y musical, tiene las siguientes especificaciones, bajo la tutela de un Comité Organizador de acción permanente, que ha empezado a organizar su trabajo dentro de las mejores perspectivas y augurios, así:

  1. Se está formalizando el diligenciamiento de la Carta de Presentación, con el lleno de la totalidad de los requisitos exigidos por el Programa Nacional de Concertación de Actividades Artísticas y Culturales del Ministerio de Cultura.
  2. El Comité Organizador encargado de poner en marcha el evento en referencia, tiene su domicilio permanente en la capital de la República, Departamento de Cundinamarca, con sede provisional en la Avenida Jiménez de Quesada No 4-90, oficina 405, teléfonos 2432357 / 6142365, apartado aéreo 32379. Su representante legal será un Abogado Titulado e inscrito, con amplia experiencia laboral como Abogado litigante y funcionario del Estado en diversos sectores de la administración pública a nivel nacional.
  3. El Director General del FESTIVAL DEL SON SUREÑO, es por derecho propio el músico y compositor nariñense Jesús "Chucho" Vallejo, fundador de las agrupaciones musicales denominadas "Trigo Negro" y "Quena Ancestral", de larga trayectoria artística en Colombia y la República del Ecuador, tal como se puede observar en el listado de presentaciones que se anexa a este documento. En el concurso convocado en la ciudad de París por Radio Francia Internacional, con el significativo nombre de "Decouvertes", resultó catalogado en el 6o. puesto entre 800 participantes de todo el mundo.
  4. EL FESTIVAL DEL SON SUREÑO contara en su fecha de iniciación de labores con el siguiente personal de orden artístico y administrativo:

1.- Un Director General.

2.- Un representante legal.

3.- Un tesorero.

4.- Un revisor fiscal.

5.- Un jefe de información y prensa.

6.- Un jefe de publicidad y medios

7.- Un asesor y coordinador musical.

8.- Un secretario general.

9.- Un mensajero.

Además, dispondrá de todo el personal humano que sea necesario para efectos de funcionamiento del evento.

  1. Los objetivos del Festival son los que están claramente especificados en los documentos que se anexan, al decir que la ciudad de San Juan de Pasto y el Departamento de Nariño, son potencias musicales de primera categoría, cuyo renombre se remonta a la propia época del Libertador Simón Bolívar,
  2. Como pasos iniciales para la celebración del certamen, se han iniciado toda una serie de contactos con las autoridades representativas de la Gobernaci6n de Nariño y el Municipio de San Juan de Pasto, con el fin de asegurar su participación económica. El Festival se llevará a cabo durante 3 días consecutivos, a partir del 24 de junio de 2003, día en que se celebra el onomástico de la capital de Nariño.
  3. El evento estará dirigido preferencialmente hacia los miembros de la colonia nariñense residente en Bogotá y los municipios circunvecinos (Soacha, Chía, Cajicá, Zipaquirá, Mesitas del Colegio, Facatativá, Fusagasugá y Cota). El número de asistentes se ha calculado en unas doscientas mil personas, por término medio por cada sesión.
  4. El costo total del certamen será fijado oportunamente, a través de cuotas de financiación aportadas por la Gobernaci6n de Nariño, el Municipio de San Juan de Pasto, el Ministerio de Cultura y el sector económico de la empresa privada. En la fecha más apropiada se darán a conocer las correspondientes cartas de intención.
  5. El cálculo de ingresos por concepto de la venta de boletería, publicidad y otros conceptos, se encuentra actualmente en la etapa de preparación, pero se entiende que se dará a conocer con la debida anticipací6n.
  6. De modo obvio y necesario, la realización del FESTIVAL DEL SON SUREÑO estará articulado con las demás actividades que programen la Gobernación de Nariño, el Municipio de San Juan de Pasto, el sector empresarial y naturalmente el ministerio de Cultura.
  7. La comunidad de integrará al Festival, mediante participación directa de los concursantes y/o participantes, a través del funcionamiento de 3 categorías:

    1. Categoría "guasca', con participación de grupos de origen campesino.
    2. Categoría andina, con participación de grupos conformados por ejecutantes de instrumentos precolombinos (quenas, zampoñas, charangos y bombos de los denominados "legüeros").
    3. Categoría tropical, con la participación de orquestas que practican este género musical en la ciudad de San Juan de Pasto y el Departamento de Nariño.

  1. La convocatoria de los posibles participantes, se efectuará a través de los medios de la prensa escrita, radio y televisión.
  2. El proyecto de la referencia, tal como se deduce de los documentos que estamos aportando, guarda el necesario equilibrio y absoluta correspondencia entre el objeto social del FESTIVAL DEL SON SUREÑO y el certamen que nos proponemos llevar a cabo en las fechas programadas.
  3. Los proyectos elaborados, conjuntamente con sus anexos, de conformidad con las directrices fijadas por el Ministerio de Cultura, se presentarán con noventa (90) días de anticipación a la fecha de la celebración del Festival, que se espera organizar anualmente, es decir, cada año calendario.

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